Notas de Campo – Por Reporteros de American Printer

Bruce Boyarsky, propietario, con el gerente general Joe Jackson (de azul) y algunos operarios
Bruce Boyarsky, propietario, con el gerente general Joe Jackson (de azul) y algunos operarios

Adoptando la automatización

Ocean State puede producir hasta 2,200 libros por hora en su Rilecart, usando cuatro operarios. Dos maquinas semiautomáticas producirían a duras penas unos 600 a 1,000 ejemplares por hora. "No es raro ver 10 a 12 personas trabajando seis encuadernadoras de alambre, mientras que sólo tres o cuatro podrían armar hasta 4,000 libros por hora en la B-599 de Rilecart", comenta David Spiel. "Pero las encuadernadoras y las imprentas comerciales ya están entendiendo que no pueden resolver cualquier problema simplemente con más mano de obra."

En este artículo aparecido en internet, Spiel demuestra con cifras que una encuadernadora lenta de alambre le podría costar a su propietario 30,000 dólares a lo largo de 15 años. Consulte http://davidsspiel.blogspot.com.


HACER LO CORRECTO


'Soy dueño de mi compañía de encuadernación. Me da gusto llegar a trabajar todos los días.'

Hace algunos años, Bruce Boyarsky estaba esperando a desembarcar de un viaje de crucero. "Ya me urge regresar a trabajar", le dijo a su familia. Otro pasajero escuchó el comentario e insistió que Boyarski le dijera su ocupación. "Le dije que soy propietario de una firma de encuadernación y que me encanta lo que hago", recuerda Boyarsky. "Él no podía entender cómo a alguien puede gustarle tanto su trabajo. Pero a mí me encanta este negocio."

Boyarsky, quien adquirió esa encuadernadora hace 11 años, recuerda que le encantaba trabajar desde que tenía siete años y le ayudaba a su papá a armar cajas. Ocean State Bookbinding ocupa 13,000 pies cuadrados (unos 1,300 m2) en Providence, RI. "Tenemos 30 empleados en dos turnos", dice Boyarsky. "Son gente trabajadora, que también disfruta lo que hace."

La contratación de Joe Jackson, Gerente General, fue un momento clave. "Joe llegó aquí a los dos meses de que había yo comprado Ocean State", cuenta Boyarsky. "Estamos hechos de la misma madera. Tanto su padre como el mío eran propietarios de encuadernadoras."

Jackson y Boyarsky comparten el compromiso de dar servicio. "Si tuviéramos que marcar dobleces en todo el trabajo sin cobrar por ello, porque es lo correcto, lo haríamos. Joe configura la dobladora a costa nuestra en cada trabajo que tenemos que marcar al troquel, incluso aunque no seamos nosotros quienes lo doblamos, para cerciorarnos que no aparecerán grietas cuando el cliente haga el plegado."

Los empleados de Ocean State reciben algunas prestaciones divertidas, como las tarjetas de regalo para ir a restaurantes que se les dan como reconocimiento de su labor en la empresa. También existe un plan de reparto de utilidades."

"Hace algunos años, tuvimos que suspender ciertas prestaciones durante nueve meses", dice Boyarsky. "Cuando la cosa se compuso, reinstauramos los beneficios. Les estuvimos comunicando la situación a los empleados durante todo el proceso. La comunicación y la confianza son lo más importante cuando posees un negocio. Empleados, clientes y proveedores deben tener la confianza de que les vas a cumplir lo prometido."

Siempre lo mejor

Ocean State Book Binding

"Buscamos la mejor máquina disponible para un determinado proceso", dice Boyarsky. "Necesitamos equipos muy rápidos, eficientes y confiables." Sus recientes adquisiciones incluyen una cortadora al troquel Bobst, una mini-plegadora Vijuk y la encuadernadora por peines de alambre doble (o "wire-o") Rilecart B-535 de Spiel Associates.

Boyarsky descubrió que sus opciones en wire-o iban desde las máquinas de precio modesto (y de igualmente modesto rendimiento de 300 a 500 libros por hora) hasta equipos de un millón de dólares, capaces de hacer 2,500 a 3,000 ejemplares por hora. La Rilecart de Spiel Associates se comparaba muy favorablemente con las máquinas más caras, pero a un precio significativamente menor.

"La Rilecart [tiene muy alto valor] si hablamos de equipos de wire-o automáticos y de alta velocidad", menciona Boyarsky. "Puede producir 2,500 libros por hora; podemos competir en libros encuadernados con wire-o independientemente de la cantidad."

Boyarsky está entusiasmado por la ingeniería y durabilidad general de su máquina. Los comentarios positivos de otros usuarios lo ayudaron a tomar la decisión. "Hablé a seis o siete encuadernadoras que ya habían estado usando la Rilecart, desde cuatro hasta 15 años", dice Boyarsky. "Todas las personas que consulté me dijeron que la máquina es fantástica."