Equipos Automáticos de Encuadernado

Steve LandheerCuando sus clientes hablan, Steve Landheer escucha. Propietario de Great Lakes Bindery, empresa de Grand Rapids, Michigan, Landheer sabía que para sobrevivir en la encuadernación comercial, necesitaba hallar una manera de entregar los trabajos más rápido, como lo exigían sus clientes.

Desde hace 20 años, Great Lakes Bindery se ha especializado en encuadernación mecánica. El padre de Landheer decidió concentrarse en el encuadernado mecánico luego que un cliente muy importante prometió colaborar exclusivamente con Great Lakes Bindery para ese tipo de trabajos, siempre y cuando Great Lakes invirtiera en la maquinaria requerida.

Y dice Landheer que el proceso de la encuadernación mecánica han cambiado relativamente poco desde que Great Lakes comenzó a terminar libros, hace 23 años. "El encuadernado mecánico es una artesanía que exige mucha mano de obra… no tiene nada de rápida."

Y aunque ese proceso mecánico siga siendo esencialmente el mismo, las expectativas de los clientes han aumentado. La exigencia actual de que los trabajos salgan más rápido ha obligado a Landheer a encontrar métodos más veloces y sencillos de encuadernar libros mecánicamente. Por eso, Landheer comenzó hace cinco años a pensar como automatizar su encuadernadora comercial, con superficie de unos 1,500 m2.

"Sabíamos que urgía recortar nuestros tiempos de entrega, porque eso era lo que los clientes exigían", comenta. No obstante, la decisión de automatizar su taller no fue solamente para cumplir mejor esas exigencias. Era una vía para incrementar la productividad de Great Lakes Bindery y resolver las crecientes dificultades de contratar trabajadores capacitados.

"La situación del empleo se ha mantenido difícil estos últimos años. Es muy difícil hallar y conservar obreros calificados. Y es todavía más duro para las encuadernadoras comerciales, porque ocupamos tanta mano de obra", explica Landheer.

Para resolver su dilema, Landheer recurrió a Spiel Associates, de Long Island City, NY. Great Lakes instaló una formadora-insertadora automática de espirales, la Sterling Coilmaster II, así como una encuadernadora automática de alambre Rilecart B-599, dentro de su programa de modernización que costó 250,000 dólares.

"La Rilecart se adapta perfectamente a nuestras necesidades, y no tuvimos que invertir 800,000 dólares en maquinarias. Esa encuadernadora nos ha resultado muy buena." Con peines de alambre doble, la B-599 automáticamente arma libros a un ritmo de hasta 4,000 ejemplares por hora, dependiendo del tamaño. Trabaja automáticamente libros con alambre de diámetros de ¼ hasta 1 pulgada.

"Con esta máquina, estoy sacando el doble de trabajo con la misma cantidad de empleados", comenta Landheer.

Y esa mejor eficiencia se aplica también a la formadora e insertadora Sterling Coilmaster de Great Lakes. Usa rollos de filamento plástico de distintos calibres. Forma las espirales usando mandriles de diversos tamaños y las descarga en la banda transportadora de alimentación. Luego, la espiral cae en una tolva motorizada y se va alimentando directamente a los libros, donde se inserta, corta y remata automáticamente.

"Ya no tenemos que esperar que lleguen los pedidos de espirales. Muy seguido recibimos trabajos sorpresa, así de improviso, y ya no estamos a expensas de algún proveedor. Nuestra productividad definitivamente ha aumentado", añade.

"Controlas tus espirales mucho mejor cuando las haces tú mismo; eso es obvio, y la calidad es mucho más alta. Podemos comenzar la producción desde el día que llega el trabajo; ya no tenemos que esperar tres días a que alguien nos surta las espirales. Eso ha sido un factor muy importante para mejorar nuestros tiempos de entrega", subraya Landheer.

Es justamente esa mayor eficiencia lo que hará cada vez más popular la encuadernación mecánica, considera Landheer, a pesar de que actualmente es más cara. "El encuadernado mecánico es costoso, si se compara con el engrapado o la encuadernación a la rústica. El costo es un factor muy importante, igual que los tiempos de entrega. Pero el engrapado o los libros en rústica no ofrecen la flexibilidad del encuadernado mecánico.

"Si logramos reducir precios y acelerar las entregas, la encuadernación mecánica se hará más competitiva y se popularizará aún más. Mucha gente preferiría mandar encuadernar sus libros mecánicamente, pero no quiere gastar más dinero."

Para Great Lakes Bindery, el futuro sigue siendo brillante. Landheer dice que no teme la desaparición de los talleres comerciales de encuadernación, a pesar de que muchos impresores están tratando de hacer cada vez más funciones de acabado ellos mismos.

"Nunca desapareceremos. Algunos de nuestros clientes han instalado sus propias funciones de encuadernado, pero no son nada comparadas con las capacidades que ofrecemos nosotros."
-- Steve Landheer

"Nunca desapareceremos. Algunos de nuestros clientes han instalado sus propias funciones de encuadernado, pero no son nada comparadas con las capacidades que ofrecemos nosotros. Es probable que la nuestra sea la encuadernadora de mayor capacidad en toda la región, si no es que en todo el estado de Michigan. Incluso aunque muchos clientes nuestros ya cuentan con sus departamentos de encuadernado, seguimos haciendo gran parte de sus trabajos extra. Las editoriales no pueden darse el lujo de hacer las cosas que nosotros hacemos; sencillamente no les costea comprar todos los equipos", afirma Landheer.

Y a medida que la automatización siga llegando a la industria del encuadernado, también se infiltrará en Great Lakes Bindery, promete el ejecutivo. "Siempre estoy alerta para aumentar nuestra automatización y poder competir mejor."

Spiel Associates